En marzo de 1981, habitantes de Santa Marta, Cabañas, y otras comunidades, tuvieron que salir del país hacia Honduras, presionados por las masacres que llevaba a cabo la Fuerza Armada en aquellos años. El río Lempa se convirtió en un obstáculo peor de lo que esperaban. El cauce fue incrementado deliberadamente para dificultar su vadeo, mientras helicópteros salvadoreños ametrallaban a los refugiados y el Ejército hondureño disparaba desde el otro lado. En los casi dos días que tardaron en cruzar, decenas de personas fueron asesinadas. Algunas otras se ahogaron. En la imagen, un hombre y una niña cruzan a nado con el agua al cuello. Tras este desesperado episodio, pasaron seis años en campamentos de refugiados en Honduras, hasta que el 10 de octubre de 1987 regresaron para refundar la comunidad Santa Marta.
Foto: Cortesía El Museo de la memoria histórica de Santa Marta (Cabañas)